jueves, 29 de octubre de 2015

sorry

Qué triste es ver cómo la sociedad tiene tanto poder en los demás que nos acaba convirtiendo en monstruos desolados, sin almas, fantasmas de unas navidades pasadas. Es muy triste ver que ya no hay ganas de seguir trabajando por aquello que un día nos llevó a la fama, ver cómo la basura que suelta la gente por sus bocas nos termina hundiendo y que, por mucho que intentemos pasar de ello, nos termina hundiendo, corrompiendo, matando. Supongo que es cierto lo de que "a palabras necias oídos sordos" pero somos humanos, y todo termina explotando. Los apoyos, los ánimos, todo el cariño que se recibe para superar los baches está bien, está muy bien, pero llega un punto en el que la sociedad te come, te traga y no está dispuesta a tragarte. Y bueno, escribo todo esto a raíz de todo lo que pasó ayer con Justin Bieber en España. He de decir que nunca he creído que fuese el mejor ídolo que una puede tener pero he de reconocer que tiene mucho talento y que nos lo hemos cargado entre todos. (esta fue una frase que me dijo el otro día una vieja amiga). Y es verdad. Es cierto que se portó como un niñato, que hay que tener un poco más de respeto y de educación, que está medio Madrid ahí chillando (es verdad que a todas las niñatas las soltaba un guantazo, o dos) , que hay que ser agradecido porque todo lo que es a día de hoy creo yo que se lo debe a todas esas crías que le aman más que a sus propios padres  y que ha actuado fatal, que ha sido un niñato con todas las letras. Pero mi queridísimo Chato tiene razón, es muy duro ser él. Todos queremos triunfar en lo que mejor se nos da, pero nadie quiere ser criticado, porque todos sabemos que las críticas nos hunden, nos machacan. Y no sé, sinceramente creo que nos hemos cargado a una persona que lo único que quería , al igual que todos, hacer posible aquellos sueños que se llevaba a la cama cada noche antes de dormir, que al machacarle tanto tanto está siendo el niñato que hoy en día es. Tanto se habla de corrupción, tanto se habla de hipocresía, tanto se comenta la telebasura, tanto se comentan cosas tan secundarias, que cuando estamos (o hemos)  acabando con una persona nadie parece inmutarse.

domingo, 25 de octubre de 2015

Hello - Adele

Qué bien sienta volver a tu hogar de vez en cuando. Y más cuando el hogar no es un lugar y está en una persona. Volver a retomar viejas conversaciones que se quedaron a medias, volver a ver las horas volar por la cantidad de cosas que se han quedado sin compartir, dar marcha atrás y volver a disfrutar de la compañía de una persona, observar cómo han madurado ambas pero que aun así todo sigue como tenía que seguir, cambiando sin cambiar. Y supongo que esto es una vida sana. Poder ser capaces de alejarnos de una persona con la que vivimos varios años de nuestras vidas, con quien compartimos cada caída y en quien nos apoyamos en cada recuperación, quien nos secó las lagrimas con sus propias manos y luchó por introducir una sonrisa en nuestra cara, quien nos demostró lo bello y bueno de la vida, y que, aun siendo tan sumamente distintas dos personas, sean capaces de dejarse marchar durante cientos de días para volver a reencontrarse en el abrazo más cálido de Octubre. Poder entablar interminables conversaciones, poder disfrutar de una tarde de domingo no tan agria y melancólica como las demás, de nuevo escuchar cómo las risas conjuntas se vuelven a fusionar en una, recordar cómo era que de verdad a alguien le importase realmente lo que la cuentas, sin tener porque enmascarar todo, poder compartir tus miedos sabiendo que no va apuñalarte en cuanto te gires. Supongo que después de todo nos echábamos de menos y aun más de lo que parecía.



domingo, 11 de octubre de 2015

Sum 41 - With me

Un día cogeré y me iré. Me iré, me iré sin explicaciones, sin despedidas, sin lágrimas ni abrazos. Si eso con alguien. Pero acabaré marchando de un lugar en el que ya no queda nada excepto vacío. Sentir cómo llevas semanas alejada de todo, de todos. Supongo que es tiempo de nuevos comienzos, pero a veces no sabes si ya ha comenzado todo y es tan malo como crees o que aún no ha empezado nada y tienes miedo. Sé que la suerte ya no va agarrada de mi mano como cuando tenía 12 años, sé que ya no me puedo aferrar a un futuro mejor, porque es un futuro que construyo yo, sé que ya no estáis los que me sacabais las mejores sonrisas y me abrazabais con los abrazos más cálidos. Supongo que es hora de quedarme con los de verdad. O quizás tiempo de retomar viejas amistades, como si el tiempo se hubiese congelado y solo nosotros hemos cambiado. No lo sé, la verdad. Solo sé que el otro día cuando te vi entrando en el gimnasio, me sentí hogar. Me sentí como si 13 años después y unos cuantos separadas, siguiese todo como siempre. Tu siempre con tantas ganas de escuchar cualquier novedad de mi vida por muy mierda que sea, con tu disposición a dejar de entrenar por hacerme compañía un rato más, tus besos de abuela. En verdad me hubiese encantado quedarme a retomar las viejas historias y puede que tus abrazos ya no curen tan bien como antes, pero curan. En verdad, sé que eres de las pocas personas que realmente me desea lo mejor del mundo.