domingo, 28 de junio de 2015

¿no os da pena ver cómo todo finalmente termina desgastandose? Se desgastan los besos los primeros, después los abrazos, e incluso de aquellos que pensamos que eran nuestra uña y nosotros su carne, se termina acabando el último trago de aquella copa interminable, se acaba cayendo todas las hojas del árbol que hay debajo de nuestra ventana, se desgastan incluso los amigos de toda la vida. Y con ellos nosotros. Nos vamos desgastando y se van perdiendo ilusiones, personas,momentos. Supongo que despedirse siempre será la parte más dura de una historia, pero igual de duro es ver cómo ya no quedan personas por las que luchar o personas que luchen por ti.

No sé, supongo que es cierto eso de que los pensamientos de la madrugada son tus auténticos pensamientos, que es aquello que realmente piensas acerca del hoy. Y bueno, pues ayer a las 5 de la mañana llegué a casa y en vez de dormir me dio por pensar que por qué ya no hay más gente así. Personas que son amables, que son un cielo, personas que les ves y te transmiten confianza, que con un baile por ser amable te cala más que cualquier tirafichas de hoy, o personas que simplemente te sonríen y te transmiten tanta dulzura que te apetece abrazarlos aun sin conocerles, no sé, gente amable, sincera, pura, que les ves y piensas "tío, que autentico eres" aunque en realidad no les conozcas de nada. No sé, me falta gente que me transmitan todo con una mirada o una sonrisa. Y supongo también que ya no queda mucha gente así por el mundo y por eso me da pena, me da pena ver que todos los que son así o están escondidos o no existen más.

sábado, 20 de junio de 2015

Up - Olly Murs ft Demi Lovato

Creo que de todas las lecciones que he adquirido en estos dos años me quedo especialmente con dos. La primera es asumir las consecuencias de los actos de uno mismo, a ir de frente, que a lo hecho pecho y que esto es lo que hay. Y claro está aquello que hace tiempo se me olvidó: las cosas son como son, ni como os gustarían que fuesen ni como deberían ser. Supongo que todo engaño termina hundiendo al mentiroso, supongo que toda mentira tiene a su desenterrador y supongo que yendo de frente es como mejor nos irán las cosas. 

Con la segunda lección con la que me quedo es la de sudar del mundo, de los problemas de los otros y centrarse en uno mismo. A lo que añado aquello que me enseñó una chica con sombrero blanco: vive, vive como si no hubiese otra mañana en la que despertar, vive, porque la vida es bella. Y es cierto, es cierto que hemos olvidado vivir y disfrutar de cada momento dejándonos llevar por problemas secundarios y terciarios, alejandrinos de nuestro objetivo de ser felices. 

Por eso me encanta el verano. Porque en verano es un sudar completamente de los problemas de uno, porque es en verano cuando disfruto de cada minuto del día, cuando la gente que realmente me quiere se preocupa de mí aun estando en sitios distintos y a horarios distintos, contándome sus problemas y yo a ellos los míos como si la distancia no existiese. Y sí, quizás sea una cobarde por gustarme viajar y alejarme de todos los problemas, pero es que los problemas son aquellos que nos ahogan. 

Llega un momento en el que ya no lloro por las pérdidas porque sé quien soy, sé que sé cuidar muy bien de los míos, pero también sé que soy temporal. Que no soy alguien capaz de quedarme durante años y años junto a la gente y eso es un defecto, pero es lo que soy. Y me gusta ver como aquellos de los que hace meses que no sé nada vuelven a mí, bueno, volvemos los dos, a esos tiempos en los que nada cambiaba, que aun cambiando, juntos seguimos siendo los mismos.

sábado, 13 de junio de 2015

Cuando más lejos estoy , más asturiano me siento.

Por fin. Tras casi un año por fin he abrazado a uno de mis asturianos. Y no sabéis que es sentir por fin que vuelven las piezas que se alejaron, volver a sentirte casi completa.Ver cómo , después de tantos días sin alguno de ellos volver a abrazarlos y sentir la misma calma y alegría que un año atrás. Pero sobre todo, darte cuenta de que eran ellos los que te llenaban, que por muchos que vengan de otros lugares, son ellos a quienes realmente echas de menos. Ni Pamplona, ni Alicante, ni Andalucia, ni Valencia es comparable con el norte. Con mis asturianos. Reírme con Jorge como en Canadá, sentirme por fin bien cuando veo a alguien de Canadá y darme cuenta de lo mucho que les he echado de menos, que ojalá pudiese quedarme más con ellos o ellos conmigo, que ojalá no fuesen temporales en mi vida, que ojalá alguno de ellos sí se quedase. Hay veces que me gustaría que no fuésemos personas temporales.