Por fin. Tras casi un año por fin he abrazado a uno de mis asturianos. Y no sabéis que es sentir por fin que vuelven las piezas que se alejaron, volver a sentirte casi completa.Ver cómo , después de tantos días sin alguno de ellos volver a abrazarlos y sentir la misma calma y alegría que un año atrás. Pero sobre todo, darte cuenta de que eran ellos los que te llenaban, que por muchos que vengan de otros lugares, son ellos a quienes realmente echas de menos. Ni Pamplona, ni Alicante, ni Andalucia, ni Valencia es comparable con el norte. Con mis asturianos. Reírme con Jorge como en Canadá, sentirme por fin bien cuando veo a alguien de Canadá y darme cuenta de lo mucho que les he echado de menos, que ojalá pudiese quedarme más con ellos o ellos conmigo, que ojalá no fuesen temporales en mi vida, que ojalá alguno de ellos sí se quedase. Hay veces que me gustaría que no fuésemos personas temporales.

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