viernes, 1 de agosto de 2014

Amnesia

¿Por qué queremos olvidar tan rápido? ¿Por qué arrancar de cuajo el dolor y no dejar que permanezca en nosotros? ¿Por qué quedarnos siempre con la parte buena y no querer vivir lo malo?
La parte mala de las cosas, el dolor, aquello que nos lastima, es aquello que nos hace más fuertes. El dolor nos cambia, porque con el dolor vemos las cosas. Con el dolor aprendemos a valorar aquello que un día echamos de más, con el dolor aprendemos a superar obstáculos y a superarnos.
Pero la mejor parte del dolor es que con ello vemos el valor de las cosas.
Si las despedidas nunca doliesen significan que no fueron tiempos memorables, significa que pudimos vivir mucho pero no lo hicimos intensamente. Las despedidas únicamente duelen cuando importaron y casi siempre van a importar, queramos o no.
Así que, ¿ por qué olvidar tan rápido cuando podemos seguir saboreando un poco más esos recuerdos tan buenos, aunque sea con el dolor como sabor de boca?
Es mejor vivir doliendo, que morir sin haber sentido.

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