Supongo que siempre habrá días en los que la tristeza nos invada y amigos que estarán demás en esos días. Amigos que saldrán por debajo de las piedras o detrás de las cortinas para hacerte llorar de emoción, echar todo afuera o para hacerte reír y olvidar un poco todo.
Y también supongo que hay ciertas cosas que deberían durar un poco más de su fecha límite. Supongo que jamás me cansaré de la forma que tiene Irene de hacerme reír por cualquier chorrada, esa manera tan suya de hacerme sentir bien cuando no estoy bien con el resto del universo, la manera que tiene de hacerte saber que está sin decir mucho, alegrándote con sus locuras, sus venazos, pero sabiendo que te cuida sin hacerlo. También supongo que no podré llegar a agradecer del todo a Marcos por las llamadas como las de las noches de hoy, en los que echas todo a fuera y simplemente tienes a un amigo que te escucha diciendo escasas palabras. O por ejemplo Chato, con esa manera tan suya que tiene de hacerte reír y estallar a carcajadas todas las horas que pasas con él, pero que finalmente sabe cuándo necesitas un abrazo o unas palabras. Virgirubi hizo un buen trabajo teniéndote como hijo. Tampoco acabaré de agradecer a Ángela la foto que me acaba de mandar por wa, que crean en ti es precioso. Pero sobretodo, jamás llegaré a comprender por qué los mejores son los que siempre nos dejan antes de tiempo, por qué son los que más lejos están y por qué no pueden estar aquí sacándonos sonrisas. Creo que no eres consciente de lo feliz que me ha hecho ese 'te quiero', Nano.
Supongo que hoy ha sido una noche triste y me apetecía agradecer esas cosas que nunca acabamos de agradecer del todo porque decimos que no hay palabras suficientes cuando en realidad es porque no nos acordamos de la mitad de las cosas que hacen por nosotros.
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