Aquella espina que difícilmente creo que saldrá de mi vida, aquella prueba que siempre tendré suspensa, aquel hueco que siempre permanecerá vacío. Quizá fue porque fallé una vez en ese juego y no me veo capaz de volver a tener esas ganas de superarlo, no me veo con ganas de volverme a ver cómo pierdo. Todo se supera en esta vida y en eso consiste madurar: en superarse y aprender de los errores. Sin embargo, hay ciertos factores que influyen en ello. Ya no es un querer y poder , es un querer y quieran.
Las personas van y vienen diariamente, mensualmente o anualmente y absolutamente nadie va a permanecer siempre contigo. El primer paso es asumirlo. Y yo no sé si es porque escogí a las personas erróneas o porque en verdad nunca llegué a conocerlos y me equivoqué yo pero no soy capaz de superarla, de combatirla, de ganarla.
A su vez, todo cambia, nada permanece, nada se queda como el principio.Pero, ¿acaso eso debe ser malo? Una vacilona me contó que no pueden venir mejores cosas si otras no se acaban. Y vivir a base emociones es vivir, vivir a base de ilusionarse, de tener pequeñas sonrisas sacadas al azar, de pequeños impulsos, incluso de locuras, grandes o pequeñas. En eso se basa vivir. Y sobretodo, disfrutar de lo que tienes en este momento, con quienes estén y aquellos que no están por algo será.
Uno de mis mayores defectos es no ser capaz de superar la distancia, de no poder volver a mirarme ganando esa batalla, porque no puedo. Fallé una vez a la persona más importante de mi vida y ella me falló a mí , y , quiera o no,aquello me marcó de una manera u otra. Sé que no soy de mantener relaciones a distancia, por tanto solo pido que la gente 'se quede' a mi lado, en el sentido de que cuando volvamos a vernos todo siga como atrás en el tiempo. Aquellos que lo logren, serán los de verdad, a pesar de todo.
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