miércoles, 24 de diciembre de 2014

its christmas time

Siempre ha sido mi época favorita de todo el año, los días en los que nada puede salir mal, que todo son alegrías, reencuentros , regalos, abrazos, época en donde emanan las buenas acciones y las personas sacan su mejor versión. Sin embargo, va a ser verdad lo de que cuanto más mayor nos hacemos, la lista de regalos se vuelve cada vez más pequeña y ya no son regalos lo que pedimos.
No sé si este año le ha dado a la mala suerte pasar por mi puerta o que esto significa que el 2015 va a ser cojonudo, pero hoy ni siquiera estoy bien.
Sé quién soy, sé perfectamente lo que he logrado a lo largo de estos 17 años de mi vida, sé lo que valgo, sé muy bien quién es Maite Zhang. Pero ver cómo para la familia de tu madre siempre vas a ser su fracaso, ver cómo ni siquiera para mi familia cuento como alguien, escuchar todas las mierdas que sueltan sobre lo geniales que son el resto de mis primos porque logran las cosas por la vía fácil sienta mal, es más, duele. Que yo entiendo que el resto de la humanidad no quiera creer en mí, que entiendo que para el mundo no sea nadie, ¿pero me estáis diciendo enserio que para mi familia no lo soy?
Tengo cada vez más claro qué quiero en esta vida y qué no quiero, y en cuanto pueda me desligo de esta mierda de familia. No tenéis ni idea de lo que echo en falta, sobretodo hoy, a mis abuelos paternos, siempre tan atentos a mí, siempre confiando en que puedo dar lo mejor de mí, siempre creyendo en mí aunque yo haya perdido la esperanza en mí, pero joder por qué las mejores personas son las que más lejos están.
Desde pequeños nos enseñan a creer en un montón de cosas o de personas, a que tengamos esperanza de que todo va a mejorar, nos enseñan a confiar , a esperar, a desear y a soñar, pero nadie nos enseña cómo es la realidad. Pedís que creamos en alguien cuando ni siquiera creen en nosotros.
Es más, hoy ni siquiera sé qué seguir creyendo

No hay comentarios:

Publicar un comentario